¿A qué huele un perfume?

14 febrero, 2020

“Es mi fragancia” o “Este olor me recuerda a mi infancia”, son frases que se escuchan y se pronuncian a diario y sin darnos cuenta encierran una enorme complejidad. Un perfume es una creación que como toda obra de arte cobra vida en la mente de cada persona, evocando tantas sensaciones como seres humanos existen.

Sin embargo, algo tan etéreo se construye con una arquitectura de notas perfecta que nace en la mente de los perfumistas, combinando ingredientes para llegar al universo más inalcanzable, el de las emociones. Conocer mejor el interior de cada perfume nos ayudará a disfrutar más de ellos, eligiendo los acordes que más nos gusten para cada momento, estado de ánimo o etapa vital.

La salida de un perfume es el primer contacto que tenemos con él, son las notas que olemos durante los primeros minutos y suelen tener una duración breve pero impactan intensamente. Pasados un tiempo, la fragancia evoluciona hacia las notas de corazón y puede convertirse en algo totalmente distinto a lo que parecía en un inicio. El perfume ahora se percibe menos pero la sensación dura más.

Finalmente, entre cinco y diez minutos después de la primera sensación, perduran las notas de fondo que son las que hacen que el perfume permanezca. Juntos, la salida, el corazón y el fondo forman la pirámide olfativa de la fragancia, sin olvidar que la duración de estas notas depende de la composición de cada perfume.

La pirámide olfativa es por tanto el ADN de un perfume, la descripción de su estructura que nos permite identificar las notas y los ingredientes presentes en cada creación así como la evolución de los acordes. No basta con oler un instante, hay que dejarse llevar y sentir lo que cada propuesta tiene que contarnos.