¿Es magia? Es innovación

20 diciembre, 2019

Si hay un sector que es pura emoción, es la cosmética. Productos que proponen toda una experiencia, que no solo prometen una piel cuidada y bonita sino que invitan a un viaje para deleitar los sentidos y la capacidad permanente de sorpresa, sin la cual las emociones no podrían existir. Más allá de sensaciones, la cosmética vive de innovación, un proceso en avance y transformación continua que explora nuevas vías de creación y nuevas formas de atraer al consumidor. Aunque la innovación empieza con la inspiración, con el anhelo de nuevas propuestas, no podemos perder de vista que sobre todo se basa en un diálogo continuado con el consumidor a quien hay que escuchar con atención. En esta interacción constante, la innovación se apoya en la adaptación y la transformación. Por una parte, hablamos de adaptarse a nuevos hábitos de consumo, nuevos estilos de vida, nuevos gustos y nuevas tendencias. Y por otra, transformarse para no quedarse atrás, resurgir constantemente para seguir sorprendiendo siempre al usuario. ¿Qué busca hoy en día el consumidor de cosmética? Precisamente quiere que le asombremos con nuevas experiencias de uso y sensaciones desconocidas. Nos dirigimos a un experto en tendencias que controla todas las novedades porque tiene acceso diario a toneladas de información. Eso sí, no estamos necesariamente ante un especialista en activos pero sí ante un usuario ultra-informado como nunca antes había existido. Por este motivo debemos detectar qué busca realmente el consumidor o adelantarnos a saber qué producto le va a enamorar, aunque aún no lo conozca, siempre pegados a la evolución de su estilo de vida. Actualmente la rapidez es uno de los valores en alza en el ritual de belleza. La fast beauty busca resultados visibles con la menor inversión de tiempo posible. Así, un formato ya instaurado como el stick se convierte en un imprescindible aplicado a cualquier concepto, permitiendo un ahorro de tiempo, de espacio y una experiencia de uso cómoda y fácil. Igualmente, los productos 2 en 1 encajan en el nuevo concepto de belleza exprés, al ofrecer varios beneficios en una sola aplicación. Trampantojos cosméticos ¿Qué tienen que ver los trampantojos con la cosmética? Mucho, por la parte mágica y sugerente que tiene este juego con el espectador, una ilusión óptica que deja de ser patrimonio exclusivo del arte, ya que ha irrumpido con fuerza en otros ámbitos como la gastronomía. En esta línea, llega a la cosmética el concepto food & beauty, una fusión del tratamiento facial con el aspecto para crear un trampantojo cosmético. Dicho de otra manera, jugamos con los sentidos y mezclamos perfumes, colores y texturas para crear productos que recuerdan a postres, bebidas, golosinas… Buscamos la complicidad del consumidor, le proponemos un juego para provocar el efecto sorpresa y las tan buscadas nuevas experiencias de uso. En definitiva, investigamos para ofrecerle una ilusión. Finalmente, otro adictivo juego al que invitamos a unirse a nuestro público es el de las texturas transformables. De nuevo, productos que no son lo que parecen a simple vista: cremas de agua, geles en leche, aceites o mascarillas que se convierten en ligeras espumas, bálsamos limpiadores o pigmentos encapsulados que se funden suavemente con la piel con un delicado masaje… Productos que suponen una emocionante experiencia desde el momento de su aplicación y que además cuidan la piel con fórmulas eficaces. Texturas cambiantes que se transforman con el uso, productos que crean una ilusión óptica, beneficios que se consiguen al instante, formatos prácticos que ahorran tiempo y espacio… no estamos ante magia sino ante el fruto de un trabajo arduo y constante en innovación, con unos retos claros en el horizonte.